(Con personajes escogidos imaginarios)
Darío: Vivimos una sociedad que avanza tecnológicamente, pero demasiado a menudo se ve involucrada en el mundo del enfado con todas sus consecuencias. ¿Qué reflexión puede nacer ante esta incómoda realidad?
Sara: Como bien dijo Aristóteles: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente no resulta tan sencillo.”
Darío: Efectivamente, no parece sencillo, pero para comenzar le ruego que defina las supuestas diferencias emocionales entre los sexos ¿Hay realmente diferencias?
Sara: Los muchachos siempre se sienten orgullosos de su solitaria y tenaz independencia y autonomía, y las chicas por su parte, se sienten integrantes de una red interrelacionada. Es por ello que los chicos se sienten amenazados cuando algo parece poner en peligro su independencia, algo que en el caso de las chicas, ocurre cuando se rompe una de sus relaciones. Es por ello que las chicas se aficionan a la lectura de los indicadores emocionales -tanto verbales como no verbales- y a la expresión y comunicación de sus sentimientos. Los chicos en cambio, se especializan en minimizar y esconder las emociones relacionadas con la culpa, el miedo y el dolor.
Darío: Su análisis parece objetivo.
Sara: Un estudio efectuado en 264 parejas, ha revelado que para las mujeres, el principal motivo de satisfacción de una relación viene dado por la sensación de que existe una buena comunicación en la pareja.
Darío: En seno de la pareja humana, hay intereses muy contradictorios que son causa de insatisfacción ¿podría hablar de ello?
Sara: Desde el punto de vista de la pareja femenina, la intimidad conlleva, entre otras muchas cosas, la capacidad de abordar cuestiones muy diferentes y, en especial, de hablar sobre la relación misma. La inmensa mayoría de los hombres, por el contrario, no aciertan a comprender esta demanda y suelen responder diciendo algo así como “yo quiero hacer cosas con mi pareja, pero ella tan solo quiere hablar”.
Darío: Me parece que esto tiende a ocurrir ya entrados en el tiempo, pero ¿qué pasa en los primeros tiempos?
Sara: Huston descubrió que durante el cortejo, los hombres se hallan mas predispuestos a entablar un tipo de diálogo, capaz de colmar el deseo de intimidad de su futura pareja femenina, pero que pasado este período, especialmente en parejas mas tradicionales, se observa que invierten cada vez menos tiempo en hablar con sus parejas, conversando sobre cualquier tema, prefiriendo en vez de ello, ver juntos TV o hacer algo en el jardín o finca por ejemplo.
Trabajo personal:
1¿Qué diferencias vemos con claridad entre hombre y mujer a la hora de abordar las relaciones?
2 ¿Te ves reflejado en las actitudes masculinas?,¿En las femeninas? ¿En cuales? ,¿Por qué?
3 ¿Crees que te cuesta llegar a la intimidad emocional?, ¿por qué?
4 ¿Qué piensas que puedes dar como algo nuevo a una pareja, ahora que comprendes estos aspectos? ¿Que ha faltado por tu parte en la relación última?
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El final de la relación de pareja
Darío: ¿Por qué se disuelven tantas relaciones de pareja?
Sara: En una unión emocionalmente sana, tanto la mujer como el hombre se sienten los suficientemente libres como para formular abiertamente sus quejas. Pero suele ocurrir que en medio del fragor del enfado, las quejas se formulan de un modo destructivo, bajo la forma de un ataque en toda regla contra el carácter del otro miembro de la pareja, o bien se esconden y se callan los verdaderos sentimientos, hasta no poder más y saltar inoportunamente.
Darío: No han aprendido a formular sus desacuerdos.
SARA: Las quejas desgraciadamente son algo más que una simple protesta, ya que suelen ser un verdadero atentado contra la personalidad del otro... una crítica dirigida al individuo y no a sus actos. A menudo se ataca a la persona, y no al hecho en cuestión. Estas críticas personales tienen un impacto emocional mucho más corrosivo que un desacuerdo razonado y, tienden a producirse con mayor frecuencia, sobre todo cuando la mujer o el hombre sienten que sus quejas no son escuchadas ni tenidas en consideración.
Darío: ¿Qué diferencia ve usted entre una queja y una crítica personal?
SARA: La diferencia existente entre una queja y una crítica personal es evidente. En la queja, uno señala específicamente aquello que le molesta del otro miembro de la pareja y critica sus acciones, no su persona, expresándose como se siente... Por ejemplo la frase “cuando olvidaste meter mi ropa en la lavadora, sentí que te preocupabas muy poco por mi”. Obsérvese que esta queja no es beligerante, sino una expresión asertiva que expresa un grado de inteligencia emocional.. Sin embargo en la crítica destructiva en cambio, un miembro de la pareja se sirve de su demanda concreta para arremeter contra el otro. “Siempre eres igual de egoísta e insensible, esto me demuestra que no puedo confiar en que hagas nada bien”.. Este tipo de crítica deja a quien la recibe avergonzado, disgustado, ultrajado y humillado y es muy probable que termine abocando a una reacción defensiva que no contribuya a mejorar la situación.
Darío: Supongo que hay críticas mas graves que lo que acaba de enunciar,
SARA: La forma mas evidente de crítica destructiva consiste en la ridiculización o el insulto directo: “idiota, puta o cabrón”. Pero también el lenguaje corporal puede alcanzar el mismo grado: gestos despectivos, fruncir el labio, o bien poner los ojos en blanco con un gesto de resignación.
Darío: A veces no es fácil hacerse consciente de las caras y los elocuentes gestos que acompañan el desacuerdo.
SARA: La impronta facial de la queja consiste en la contracción de los músculos que retraen los extremos de la boca hacia los lados, normalmente hacia la izquierda, y en la elevación de los ojos. Esta expresión emocional provoca en el que la recibe, un aumento del ritmo cardíaco que termina provocando un efecto fisiológico que irá desde un resfriado hasta una gripe, infecciones de vejiga y desórdenes gastrointestinales por tanta tensión emocional reprimida.
Darío: ¿Se puede predecir los efectos finales de las descalificaciones en la pareja?
SARA: Gottman afirma que si el gesto de reproche de la mujer en una conversación de 15 minutos, se realiza mas de cuatro veces, supondrá un síntoma de que la unión de aquella relación, se separará en un período máximo de 4 años. Las quejas, las desavenencias y las críticas frecuentes constituyen peligrosos indicadores que evidencian que alguno de los dos miembros de la pareja ha establecido un veredicto concluyente de culpabilidad sobre el otro.
Darío: ¿Cómo suele reaccionar el miembro de la pareja atacado?
SARA: La pauta respuesta “lucha ó huida” constituyen las dos modalidades extremas de la reacción de aquél miembro de la relación que se siente atacado. Lo más común es devolver el ataque con una expresión de ira, pero esta vía suele concluir con una disputa a voz en grito. Por su parte la huida como otra respuesta alternativa, puede llegar a ser más perniciosa todavía, especialmente en el caso de que conlleve la retirada a un silencio sepulcral.
Darío: ¿Se refiere a un bloqueo?
SARA: Me refiero a la táctica del cerrojo que constituye la última defensa. La persona que se cierra sobre sí misma se limita a quedarse en blanco, a inhibirse de la conversación respondiendo lacónicamente, una táctica que envía un potente mensaje que combina distanciamiento, superioridad y rechazo. Cuando esta respuesta se ejerce de forma habitual, tiene un efecto devastador sobre la salud de la relación porque aborta toda posibilidad de resolver las desavenencias.
Pensamientos tóxicos
Darío: ¿Es posible señalar qué pensamientos pueden resultar intoxicadores de la relación?
SARA: El pensamiento de que uno es una víctima, desencadena un secuestro emocional que activa la larga serie de ofensas que uno ha recibido del otro, olvidando simultáneamente todo lo positivo que haya aportado y que no cuadre con la visión de que uno es una víctima inocente.
Darío: ¿Cómo afecta el carácter optimista o pesimista en este campo del pensamiento?
SARA: La visión pesimista sería aquella que considera que nuestra pareja tiene un defecto inherente e inmutable que solo genera sufrimiento: “Es un egoísta que solo piensa en sí mismo. Así lo parieron y jamás cambiará. Lo único que quiere de mí es que esté a su servicio...” La visión optimista: “Ahora parece muy exigente, pero en el pasado, ha demostrado ser muy comprensivo. Tal vez esté atravesando una mala racha. Es muy posible que tenga algún problema de trabajo” Esta última perspectiva no descalifica al otro miembro de la pareja, ni considera desesperanzadamente que la relación matrimonial esté dañada de manera irreversible, sino que piensa en cambio, que solo se trata de un problema circunstancial y pasajero.
Darío: La postura pesimista ¿tiende al enfado con más facilidad?
SARA: Las parejas que adoptan una postura pesimista son sumamente proclives a los raptos emocionales y se enfadan. Ofenden y molestan por todo lo que hace su compañero, creciendo su irritación a medida que la discusión avanza.
Trabajo personal:
1¿Te ha ocurrido no haber sabido como formular tus quejas o desacuerdos con aprecio y sinceridad hacia tu pareja?
2¿Te has visto abocado a atacar directamente a tu pareja en el pensamiento discursivo y en algún momento en la acción?
3¿Te parecen tus actitudes con tu pareja muletillas justificatorias por no saber como actuar de verdad? , ¿Crees que a ella, /a él; le ocurría lo mismo?
4¿Te ocurría y te ocurre que solías y sueles escoger la “huída” en vez de “luchar” por lo que crees que vale la pena?, ¿Serías capaz de ir hacia ella y desnudar tu alma sincerándote intentando un acercamiento desde dentro?
5 ¿Te ves paralizado por pensamientos tóxicos a menudo que te impiden actuar para ti mismo, para la relación rota, y para ella?
6¿Te ves inmerso en una alternancia de posturas optimistas y pesimistas con tu vida en solitario y en tu vida de pareja? ¿por qué?
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El desbordamiento: naufragio de la relación
Darío: ¿Quién no se ha sentido desbordado alguna vez?
SARA: Está claro que la mayoría de las relaciones de pareja atraviesan por momentos de intensidad muchas veces por problemas externos que acabamos por interiorizar y tomarlo como represalia a lo no realizado con autenticidad.
El problema comienza cuando uno u otro cónyuge se siente continuamente desbordado en relación a lo que dice y hace el otro. En cuyo caso, el otro se mantiene constantemente en guardia para responder a cualquier signo de agresión o de injusticia emocional y se vuelve tan susceptible a los ataques, las ofensas y los desaires que salta a la menor provocación. En estas circunstancias un: “Cariño por qué no hablamos” puede activar un pensamiento reactivo del tipo: “Ya está buscando pelea otra vez”.
Darío: En realidad, todas estas tensiones son a menudo producidas por cosas insignificantes.
SARA: Las cuestiones más nimias e insignificantes se transforman en auténticas batallas tácitas porque los sentimientos se hallan heridos por algo no resuelto.
Con el tiempo aquel miembro de la pareja, que se siente desbordado, comienza a considerar que todos y cada uno de los problemas que aquejan a la relación son imposibles de resolver, ya que su estado emocional obstaculiza cualquier intento de armonizar las cosas. A medida que la situación avanza, comienza a ser inútil todo intento de hablar de lo que está ocurriendo y, cada miembro de la pareja, trata de resolver por su cuenta los problemas que le aquejan.
Uno acaba avocado a un encerramiento, una desconfianza y el desbordamiento emocional es un reflejo de la desintegración de la conciencia de uno mismo, de la pérdida del autocontrol emocional, de la empatía y de la capacidad para consolarse mutuamente.
Explica aquí tu posible desbordamiento, el que, el como y el cuando.
Los hombres: el sexo vulnerable, las mujeres lo opuesto.
Darío: ¿Existen diferencias en el como afrontan las disputas los hombres ó las mujeres?
SARA: Por término medio, las mujeres afrontan con mayor facilidad las molestias que conlleva una disputa de pareja. Levenson descubrió que la mayor parte de los hombres tenían una especial aversión a las disputas entre la pareja, algo que sin embargo, para las mujeres no suponía ningún tipo de problema.
Darío: ¿Pierden los hombres sus papeles más fácilmente?
SARA: Los hombres propenden más fácilmente a un desbordamiento emocional. Y el menor signo de negatividad de la esposa suele segregar una mayor secreción de adrenalina por parte del hombre. Lo cual significa que éste requiera de mayor tiempo parta recuperarse fisiológicamente del desbordamiento y del mal momento vivido. La típica imperturbabilidad masculina es un mecanismo de defensa contra el posible desbordamiento emocional.
¿Puede monitorizarnos la biografía de una disputa?
SARA: Sí claro,cuando los hombres inician este proceso de retirada, el ritmo cardíaco de las mujeres asciende a cotas críticas, justo a lo opuesto, creando una auténtica danza límbica que hace que los hombres tiendan a encerrarse y las mujeres en la misma proporción a criticarles. Esta asimetría produce una propensión a sacar a colación las desavenencias y las protestas para tratar de resolverlas, es la que desata la resistencia de los hombres a comprometerse en algo que provoca una acalorada discusión.
Círculo vicioso donde todo se complica, aunque hay parejas que no llegan a exteriorizar estos aspectos quedando en un Light desencuentro que resulta frío y descafeinado donde no se llega a saber nada de lo que en realidad subyace dentro de cada uno, perdiendo el contacto con la verdad de su interior.
Consejos para la relación de pareja
Darío: ¿Qué es lo que pueden hacer las parejas para salvaguardar el amor y el afecto que se profesan mutuamente? ¿Qué es lo que se puede tener claro para una próxima relación?
SARA: En términos generales los hombres y las mujeres necesitan remedios emocionales diferentes. En este sentido, los hombres deberían tender a no eludir los conflictos, sino que en cambio trataran de comprender que las llamadas de atención de sus parejas son muestras de disgusto, y que pueden estar motivadas por el amor que les tienen, y por el intento de mantener la fluidez y la salud de la relación. Los hombres deben comprender que un enfado y el descontento no son sinónimos de un ataque personal, sino meros indicadores de intensidad emocional con que sus compañeras viven la relación.
Los hombres deben permanecer atentos para no tratar de zanjar una discusión antes de tiempo, proponiendo una solución pragmática precipitada porque, para una mujer, es sumamente importante sentir que su compañero escucha las quejas y empatiza sus sentimientos. Esto no quiere necesariamente decir, coincidir con ella. Lo que una mujer desea es que sus sentimientos sean tenidos en cuenta, respetados y valorados, aunque el hombre se halle en desacuerdo.
Darío ¿Y qué pautas para las mujeres?
SARA: Para las mujeres hay que tener en cuenta que dado que para el hombre, uno de los principales problemas es que ellas, su pareja suele ser demasiado vehemente al formular sus quejas, ésta debería hacer un esfuerzo por no atacar personalmente, bajar el tono usando el cariño. Asimismo puede ser de gran ayuda que la mujer trate de formular sus quejas en un contexto mas amplio, sin dejar de expresar el amor que pueda sentir hacia su pareja, sin esa prisa nerviosa que a veces hace que la mujer use su defensa inoportuna.
¿Que recoges para ti mismo?. Escribe y señala, tus sentimientos son muy importantes, ¿y los de ella? ¿Cómo fueron?
Darío: Qué conductas se observa en las parejas estables?
SARA: Las parejas mas estables expresan abiertamente sus puntos de vista cuando abordan un tema, porque en su interior tienen claras sus prioridades y nada va a romper o alterar lo que está en el fondo, una actitud que también pone en juego la capacidad de saber escuchar. Desde el punto de vista emocional cualquier muestra de empatía constituye una excelente válvula de escape de la tensión... “que se tengan en cuenta sus sentimientos”
Y el tema depende de acciones tan sencillas como atajar la discusión a tiempo, antes de que se desproporcione la buena empatía y el control de la tensión acumulado que no llega a desbordarse. Estas acciones constituyen una especie de termostato emocional que impide que la expresión de los sentimientos rebase el punto de ebullición y nuble la capacidad de los miembros de la pareja para centrarse en el tema que se está discutiendo.
Darío: Supongo que hay momentos muy difíciles de enfocar hacia la propia pareja sin turbar la paz y lo ya usado por ambos.
SARA: Una estrategia global para el buen funcionamiento de la relación de pareja, consiste en no tratar de centrarse, de entrada, en aquellos temas álgidos concretos que suelen desencadenar peleas, como el cuidado de la casa, ingresos, niños si los hay, sexo, las familias, dinero. Saber que momentos del día son inadecuados para abordar estos temas, que se pueden tratar un día de descanso de manera relajada y optimista y sobretodo sosegada y sin prisa.
Darío: ¿Cuáles serían las competencias emocionales mas destacables para una relación sana?
SARA: Existe un abanico de competencias emocionales, tales como la capacidad de tranquilizarse a sí mismo y de tranquilizar a la pareja ya de entrada cuando surge un tema espinoso, la empatía, el saber escuchar a la pareja como si esto fuera nuevo, porque puede ser nuevo, porque vamos a aprender algo que puede ser indispensable para los dos...
el desarrollo de este tipo de habilidades, hace posible la existencia de discusiones sanas -de buenas peleas- que contribuyen a la maduración de la relación de pareja.
Tranquilizarse a uno mismo.
SARA: Las reacciones de nuestra pareja afectan a nuestras necesidades más profundas, como el deseo de sentirse amado y respetado, el miedo a ser abandonado ó bien la sensación de ser rechazado emocionalmente. No deberíamos extrañarnos demasiado de que en una pelea en el seno de la pareja, solamos comportarnos como si nuestra vida se hallara en peligro.
Desintoxicarse de la charla interna con uno mismo.
SARA: Los pensamientos negativos sobre nuestra pareja constituyen un importante desencadenante del desbordamiento emocional y desvaloración del otro, es por ello que no resultará difícil comprender el alivio que puede suponer que el hombre o la mujer afectados por este tipo de críticas las exterioricen como desahogo, solo que se está en un mal momento y no se es objetivo por la carga emocional de ese momento.
Darío: ¿Qué tipo de pensamientos?
SARA: Los pensamientos del tipo “no puedo soportar por más tiempo esta situación” o bien “no merezco este trato”, constituyen expresiones que corresponden al modelo de víctima inocente o de justa indignación. Darse cuenta de estos pensamientos supone liberarse de su influjo. Una mujer que piensa: “No tiene en cuenta mis necesidades” o “sólo piensa en sí mismo” puede afrontar este tipo de pensamientos recordando las veces en las que el, su pareja se ha mostrado amable y amoroso con ella.
Darío: ¿Qué otra capacidad merece la pena cultivar para no llegar a estas situaciones?
SARA: El hecho de saber escuchar, constituye una habilidad que contribuye a mantener unida a la pareja. Las parejas que van directas a la separación se muestran incapaces, de escuchar cualquier oferta de paz o de acuerdos implícitos en las palabras de su pareja.
Darío: ¿Y cómo lograr escucharse?
SARA: Cada miembro de la pareja deberá tener presente que la negatividad manifiesta de su compañero/a constituye una declaración tácita de la importancia que reviste el tema para él/ella. O dicho de otro modo, constituye una demanda de atención.
Darío: Mi abuela decía que había que escuchar entre líneas.
SARA: Muy sabia. El hecho de captar los sentimientos reales subyacentes al mensaje verbal, es el modo más eficaz de escuchar sin adoptar una actitud defensiva. La empatía desaparece en el momento en que nuestros sentimientos son tan fuertes y nuestra irritación tan grande, como para anular todo lo demás y no dejar abierta la menor posibilidad de sintonizar con el otro desde el amor que está en lo profundo tapado por los pensamientos irritantes que son pasajeros ya que nuestro cerebro no puede mantener esta intensidad ya que cortocircuitaría.
Darío: ¿Algún otro mecanismo a desarrollar para la buena relación?
SARA: Un método muy eficaz consiste en reflejar: Veamos, cuando un miembro de la pareja expresa una demanda, el otro debe reformularla en sus propias palabras, tratando de expresar no solo los pensamientos, sino también, los sentimientos subyacentes implícitos. Si ella dice: “no me comprendes, lo he pasado muy mal, es muy importante para mi ser madre”… Él, debería reproducir: perdona cariño, me estás diciendo que debo considerar lo importante que es para ti ser madre en cuanto podamos, lo entiendo y lo valoro, solo que en este momento no es posible.”
Luego debe ser contrastado para asegurarse de que es correcto y, en caso contrario, repetirlo hasta alcanzar el consenso. El hecho de sentirse adecuadamente reflejado, no sólo proporciona la sensación de que uno es perfectamente comprendido, sino que conlleva una cierta armonía emocional.
Un modo muy eficaz de disminuir la tensión que provoca una pelea, es permitir que el otro miembro de la pareja, sepa que somos capaces de comprender su punto de vista y aceptar su posible validez, aunque no coincida plenamente con el muestro.
La práctica
Darío: Supongo que todos lo que vivimos en pareja deberíamos practicar esta hermosas diligencias…
SARA: Para demostrar la utilidad de estas estrategias deben estar suficientemente grabadas. Nuestro cerebro emocional reacciona de manera automática con aquellas respuestas emocionales aprendidas a lo largo de nuestra vida. La memoria y la capacidad de reaccionar están estrechamente ligadas a las emociones.
Si nos entrenamos a dar respuestas emocionales mas positivas, porque las sentimos de verdad dentro de nosotros porque las hemos practicado y nos las hemos trabajado interiormente, nos será mucho más fácil poder llegar luego a evocarlas y tenerlas presentes cuando estemos alterados. Por ello si queremos que estas respuestas se conviertan en espontáneas y, lleguen a formar parte de nuestro repertorio emocional cotidiano, deberemos ensayarlas y practicarlas tanto en los momentos más tranquilos como en el seno de una acalorada discusión. En definitiva, antídotos contra la desintegración emocional.
Un trabajo que merece la pena, acabamos convirtiéndonos en seres pacíficos y con una gran inteligencia del corazón.
Señala lo que te parece más importante, de estos últimos párrafos, vas a verte a ti mismo y a tu pareja con mucha más claridad. Si puedes arreglar tus problemas entre dos, esto será bueno para ambos, si no es posible, al menos para ti habrá sido revelador y te aportará las claridades que necesitas para abordar tu futuro mucho mejor, y más feliz.
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