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Mar 30

El Hueco entre dos Pensamientos. Publicado por Laura Doria en Desarrollo Humano, General, Personal, Terapia Transpersonal,

El hueco entre dos pensamientos es la esencia por donde podemos filtrar todo el conocimiento que necesitamos para abarcar una vida feliz e inteligente, pero ocurre  que la falta de presencia que contiene la suele convertir en ignorancia y nosotros la experimentamos como una falta de conciencia, casi como una inconsciencia, pero en realidad es todo lo contrario.

 

En esos espacios meditativos es donde abrimos nuestra puerta a la infinitud de la conciencia humana.

 

Si, por el contrario, permanecemos presentes en ese hueco, lo experimentamos como una sensación de presencia en el vacío, una especie de conocimiento en unidad, que nos acerca a lo invisible, sabiendo que tiene tanta importancia como lo visible y lo objetivo, nuestro enfoque podría cambiar.

 

Esta percepción no dual nos revela el fundamento del ser en lo que originalmente se nos presentaba como una nada poco deseada, y aunque te cueste creerlo esto es lo que nos acerca a reconocer la realidad tal y como es, es una facultad de claridad para el desarrollo humano.

Porque  el fundamento de los seres sensibles carece de raíces ya que esta en todo y en todas partes, y como dice un texto tibetano: “Sólo en el fundamento infundado del ser puede desplegarse la danza de la realidad en toda su resplandeciente claridad.”

 

Fenómenos tales como la percepción selectiva, el olvido selectivo, los lapsus linguae, la risa, las reacciones mecánicas, los síntomas neuróticos y los sueños, por ejemplo, ponen de relieve la innegable presencia de algún tipo de proceso en el modelo tradicional del inconsciente, porque todos estos fenómenos requieren una modalidad de funcionamiento del cuerpo-mente global que trasciende el estrecho abanico de la atención focal ordinaria.

 

Desde nuestra perspectiva -desde la perspectiva de una psicología del despertar-, lo único que nos interesa reconsiderar es la noción de inconsciente, de vacío, de estado entre pensamientos, de relajación, de  estados meditativos de descanso de la mente como un reino mental nuevo y diferente que posee sus propios contenidos y sus recursos.

 

Por tanto, que quede claro, que el objetivo de la meditación, de la relajación, del reposo de la mente profunda no alienta el desarrollo de los estados difusos de trance, de concentración, de esfuerzo; sino que, muy al contrario, apunta a expandir la conciencia y poder ver las cosas tal cual son: «cuando te despiertas plenamente, lo ves todo con suma claridad y ese estado no tiene absolutamente nada que ver con la distracción...»; «la meditación se sirve de los conflictos que nos presenta la vida como piedra en la que afilar la conciencia».

 

 

El nuevo modelo de proceso inconsciente que se propone, considera a la experiencia humana como una forma interactiva de organizar la realidad (con el mundo físico, con otras personas, con la vida y con el Ser) y de relacionarse con ella. Desde esta visión, lo consciente y lo inconsciente no son dos regiones separadas del psiquismo, sino dos formas diferentes de estructurar la relación del organismo cuerpo-mente-mundo.

 

Los estados meditativos y de reposo nos ayudan a ir despojándonos de los proyectos y distracciones propios del pensamiento y la emoción hasta que, en uno de los huecos de la corriente del pensamiento, irrumpe la conciencia de lo auténtico como un fogonazo de claridad y apertura. Y debo decir que esa percepción clara de la realidad directa o talidad no tiene nada de místico ni esotérico, es una faceta de la gran capacidad de la inteligencia humana, del potencial inmenso de nuestro cerebro, un pequeño universo en sí mismo.

 

Este saber debería llegar a todos los seres del planeta, imaginemos una explicación mas o menos puntual del exceso de estrés y ansiedad con el que convivimos todos los días en nuestra sociedad, tal vez estos estados nos impulsen a buscar momento, huecos, situaciones de descanso profundo de la mente, de estados meditativos donde ocurren cosas impensadas que nos permiten crecer y desarrollar nuestra conciencia  mucho mas deprisa y a fondo.

 

Desde el budismo, la ignorancia es la que nos lleva a confundir todos estos estados, y sobretodo a no reconocerlos y aprovechar sus dones, nos ocurre que muchas veces desechamos los contenidos que aparecen y buscamos rápidamente ocuparnos en algo para seguir con la marcha, es como si no permitiésemos que se nos abra ese enorme caudal.

 

 Y aunque nos cueste creerlo la conciencia pura es nuestra naturaleza original y los estados meditativos son la herramienta que nos permite cobrar conciencia de ese sustrato último que tanto puede aportarnos. Es como si de repente y sin previo aviso una intuición profunda emergiera de no se donde, se desfondara el cubo de todos los contenidos mentales, y  se abriera el acceso a la conciencia clara y omnipresente en la que se desvanecen las dicotomías sujeto/objeto y consciente/inconsciente y uno pudiera ver las cosas claramente tal cual son.

 

Cuando podemos pasar un rato cada día con nosotros mismos, en descanso profundo, con una practica relajada y meditativa de regalo, que fabuloso podría ser desarrollar a más una conciencia completamente abierta a todas las situaciones y emociones y a todas las personas; que nos permita experimentarlo absolutamente todo sin reservas ni bloqueos mentales, de modo que uno nunca se retire o se escandalice, desarrollando la sensación de abrirse completamente al universo entero con una mente simple y desnuda.

 

Comprender que esto existe es ya un paso para que sea en nosotros una manera de estar en el mundo, creo que nos lo merecemos,  y que todos los seres humanos se lo merecen también sea cual sea su forma de vida o condición.

 

 

Esta comprensión nos hace tener muy claro que el estado meditativo es un proceso de descubrimiento de uno mismo que simultáneamente, es un descubrimiento del mundo, en el sentido de que continuamente estamos co-creando nuestro mundo y también -y más allá de eso que nosotros también somos el mundo y que en modo alguno somos ajenos a la realidad. Porque el hecho es que el camino de entrada es el camino de salida.

 

En mis ratos de soledad oyendo el viento fuerte de los árboles de la finca, se filtran a veces momentos como este.

 

Con todo mi amor.

Si este escrito es de tu agrado, contáctame, podemos intercambiar nuestras ideas y experiencias.

lauradoria@telefonica.net

 

laura doria. Naturópata. Psicoterapeuta transpersonal.

 

 


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