. Los Factores 1 y 2 para la salud.
El tratamiento adelgazante y curativo de muchas dolencias que propone el Profesor Meléndez y su equipo de profesionales esta basado en dos factores revolucionarios creados por él. La Glicina y el Acido L-Aspártico.
Es muy importante para la desintoxicación del Hígado y su correcto funcionamiento. El ácido L- Aspártico se combina con otros aminoácidos formando moléculas capaces de absorber toxinas del torrente sanguíneo.
el Acido L-Aspártico, ayuda a generar Insulina, que se encarga de acelerar el proceso de combustión de la grasa acumulada en el organismo, los hidratos de carbono, regulando el ph y la acidez del estómago y a nivel del hígado, por lo tanto ayuda a la limpieza del organismo y a adelgazar a quien necesite perder grasa y agua del organismo.
Nuestro cuerpo funciona como un motor cuyo combustible es la glucosa. Cualquier otra sustancia que nuestras células puedan consumir como combustible, se transforma en glucosa principalmente a nivel del hígado. Nuestro cuerpo tiene unas necesidades, que se miden en kilocalorías que dependen de muchos factores: la edad, el tamaño corporal, el género, el tipo de vida que se lleve, etc.
Pongamos que nuestras necesidades sean de 2 235 kilocalorías (por poner una cifra). Esa cantidad tiene que venir a través de la alimentación. Pero no creo que nadie se ponga con una pesa y una calculadora para ver si lo come exactamente.
En nuestro cuerpo, los ahorros son sobretodo la grasa. Si sobran kilocalorías, se convierten en grasa,(es como el dinero que se guarda en el banco). Si faltan kilocalorías, se recurre a las reservas de grasa (o sacamos dinero del banco).
Sabemos que uno de los males de las sociedades desarrolladas es el exceso de alimento. Pensamos que, ya que vivimos bien, tenemos que comer de sobra. Y abundan los gordos, ahora sabemos por qué.
Aquí es donde interviene el ácido L-aspártico. A nivel metabólico, tiene un papel muy importante en la conversión de la grasa en glucosa, lo que permite quemarla en el horno celular, limpiando de deshechos todo el sistema, y por lo tanto mejorando la salud.
Pero por sí solo no es suficiente. Combinado con una reducción de las kilocalorías de la alimentación, el ácido L-aspártico favorece la pérdida de grasas corporales. Y por esto se llega a reducir el peso.
Ya que estamos con la dieta, es importante reducir el consumo de grasas y de carbohidratos. Los carbohidratos se metabolizan rápidamente en forma de glucosa y el exceso se transforma, luego, en grasas. Y comemos demasiados carbohidratos: golosinas, patatas, cereales. Sobre todo mezclados con grasas: fritos, bollería, panadería etc. totalmente desvitalizados.
La dieta ideal era la tenían nuestros antepasados cazadores-recolectores del Paleolítico. Pero con la aparición de la agricultura aumentó el consumo de cereales y la alimentación se hizo más monótona.
Posiblemente, muchos de nuestros trastornos y enfermedades tengan relación con la dieta. De ahí que a nadie deberá extrañar que cambiando nuestra dieta se curen algunos de ellos. Y si no basta con modificar la dieta, se añade algún aporte nutricional.
Preguntas Y respuestas:
¿Desde cuando el cuerpo humano es capaz de convertir la grasa en glucosa?
Según la ciencia establecida la grasa se quema directamente en las mitocondrias y es un proceso de obtención de energía más lento y productivo que la combustión de glucosa.
Es cierto que la grasa se puede quemar en las mitocondrias, pero también existe un proceso en el hígado, controlado por la insulina, en el que los ácidos grasos se transforman en hidratos de carbono; me parece que es vía Co-Enzima A.
Los hidratos de carbono pueden ser glucosa o glucógeno, que como ya es sabido se almacena en el hígado. También existe el proceso contrario, por el que parte de la glucosa y fructosa se convierten en ácidos grasos y triglicéridos para su almacenamiento en los adipocitos (células del tejido graso). El hígado es la planta química principal de nuestro cuerpo donde se realizan estas funciones tan importantes.
Mi conclusión según estos datos:
El uso y abuso de hidratos de carbono en nuestra dieta son los causantes de la ACIDEZ en todo el sistema. ACIDEZ ES IGUAL A ENFERMEDAD Esto es lo que produce todas las enfermedades degenerativas que padecemos en el primer mundo. Las jaquecas, la hipertensión, la obesidad, el colesterol, el cáncer, los problemas óseos, las enfermedades de la piel, las infecciosas; todas tienen que ver con esta acidez.
La ingestión de proteínas suaves con la reducción de los hidratos de carbono y ayudado por las grasas de origen vegetal ricas en nutrientes mejoraría inmensamente la salud humana. La glicina nos ayuda a incrementar el nivel de colágeno perdido en los músculos y por tanto, a mejorar la fuerza, rendimientos musculares y articulaciones, dolencias óseas, reumáticas y cervicales que padece casi toda la población por degeneración etc y el ácido l-aspártico excelente para la desintoxicación del Hígado ya que al combinarse con otros aminoácidos forma moléculas capaces de absorber toxinas del torrente sanguíneo. Ayuda a generar Insulina como hemos dicho, que se encarga de acelerar el proceso de combustión de la grasa acumulada en el organismo, los hidratos de carbono, regulando el ph y la acidez del estómago y a nivel del hígado.
Adelgaza y ayuda a la regeneración y rejuvenecimiento general.
ESTO ES MÁS O MENOS LO QUE HE SACADO EN LIMPIO.
Mi agradecimiento al Profesor Meléndez, os recomiendo ir a su consulta a todos los que tenéis como yo un exceso de peso, y queréis mejorar vuestra salud.
Contactadme y os ampliaré encantada todo este proceso
Cuadernos de Psicología del Despertar.
“Los hijos, con sus aciertos y errores, son los purificadores y limpiadores de la toxicidad interna de los padres, motivo de satisfacción y de dolor, de encuentro y de separaciones obligadas, las que siempre sirven para abrir el ser”. Ananda Enea
La familia es el caldo de cultivo del desarrollo humano y del contagio de casi todos los conflictos que nos hacen infelices. Los padres tenemos la posibilidad de pulir nuestras carencias a través de un mejor contacto con nuestros hijos, de no obligarles a que hereden la toxicidad que acumulamos durante nuestra vida en tantos aspectos sin resolver, que vienen del impulso evolutivo de nuestra generación, pero traen exigencias y dependencias que nos pasan factura una y otra vez y que nos pueden hacen pasar con rapidez, cuando estamos atentos:
de la rabia al arrepentimiento sincero,
de la prepotencia a la humildad,
de querer mantener los derechos adquiridos por la edad a reconocer nuestros errores,
del enfado a la eliminación del inconveniente,
del desamor momentáneo pero intenso al amor y la compasión.
Estos términos no se refieren a nuestros hijos, sino al proceso que pasamos cada uno de nosotros con nosotros mismos, este es el filtro de toda la toxicidad que ellos nos hacen echar fuera, con razón o sin ella porque somos padres, lo que nos obliga a reflexionar, porque los amamos, y sobretodo queremos llevarnos bien con ellos para que haya armonía familiar y buena y sana convivencia.
Las disputas nacen del conflicto personal de cada uno de nosotros, de aquello que no hemos limpiado en nuestro ser interno, aquello que duele, molesta, incomoda porque todos los seres humano padecemos de inseguridad, miedo, rechazo, soberbia, necesidad de afecto, diferencias educativas y sociales, inadaptación, falta de atención, el no quedarnos solos, etc. que debemos purificar para alcanzar la paz interior que tanto necesitamos y nos merecemos.
Es este todo el espectro de interferencias que nacen del conflicto no resuelto dentro del seno de las familias. Debemos ser capaces de mirarnos a nosotros mismos con sinceridad y amor, mirar lo que realmente nos preocupa en el interior, y llegar a comprender a nuestros hijos midiéndolos con el mismo rasero, es muy fuerte y desagradable que un padre o una madre acuse a un hijo/a, de algo en contra de ellos como padres o tutores, solo que los padres, y sobretodo las madres siempre acaba por perdonar y dejar a un lado las acusaciones, porque existe una sensibilidad especial en casi todas las mujeres con hijos conflictivos.
Ellos, los hijos; como todos los seres humanos, tienen su propio proceso de superación en el que deben ordenar, sopesar y reconocer, solo que debido a las dependencias que se crean en las familias, son capaces de reconocimiento fuera del ámbito familiar y sin embargo no se acepta ni se reconoce dentro de la familia, porque muchos hijos han tenido una imagen distorsionada de la realidad de sus padres.
Primero rechazamos lo que dice el otro/a, luego nos identificamos con lo que tapa nuestra ignorancia y nuestro dolor, y casi al final del conflicto nos insensibilizamos, nos separamos y nos cerramos. Todo un complejo sistema de autodefensas, en las que estamos profundamente equivocados al actuar así.
Nuestro dolor y nuestra neurosis nos muestran con claridad los lugares en los que nos hemos cerrado y. en consecuencia, los puntos en los que debemos seguir trabajando, desarrollándonos para limpiar estas áreas. En sentido espiritual, el término nuestra alma apunta hacia el interior, hacia una experiencia profunda de significado, objetivo y vitalidad individual.
Si alguien me preguntara como callarse más, como no saltar cuando te dicen algo que te molesta, y sobretodo cuando esto ocurre entre familia y no suele ocurrir con la gente de afuera que en general hay menos intimidad y por lo tanto mas respeto humano.
Yo le contestaría y me contestaría de paso a mi misma que en el momento en que te están diciendo algo que te molesta, que tu yo reacciona personalizando el ataque como algo personal, es el momento de que te preguntes de donde nace en ti este mosqueo por lo que acabas de oir… y si sale carencia de algo que casi siempre las hay, desdramatiza el hecho inmediatamente porque solo lo que es siempre, lo que se puede comparar con la eternidad se puede conservar, se puede mantener, y todo, absolutamente todo lo demás es relativo al momento, al estado de la mente o del ánimo temporal, es como si tuvieras un dolor de espalda, que se te junta con algún otro desvarío dentro del mundo emocional, que al final es lo mismo, y si lo deseas se puede eliminar muy pronto, de la misma manera.
Verlo es el camino a la paz, a no hacer sufrir, a no sufrir, a dejar que la vida guíe los pasos, tanto los nuestros como los de nuestros hijos, y no tomemos el papel de ser dioses soberbios que lo saben todo, que tienen razón por jerarquía; ni tampoco lleguemos a ser tan buenos, permisivos, débiles; que soportemos en silencio la mala educación, el desamor y la falta de honradez, porque pagamos sus cuentas, y bien caras que salen, tanto para el corazón como para el bolsillo.
Abramos el corazón a las verdades que en él habitan y liberemos nuestra buena voluntad al mismo tiempo que sanamos nuestros conflictos no resueltos.
Seamos capaces de sinceridad, sin temor a enfrentarnos con la parte más sombría de los demás, ya que la verdad, el respeto y el alejamiento inteligente siempre funcionan.
A veces no llegamos a una discusión o a un enfrentamiento con un hijo o con la hija que tenemos mas cerca, pero esto sí ocurre en nuestro pensamiento, primero en segundos, instilándonos unas gotas de veneno que debilitan nuestro sistema de valoraciones, de prioridades auténticas; reinfectando nuestro ser con un virus que nos costará mucho trabajo hacer desaparecer, ya que cada vez que ocurra alguna situación de conflicto parecida, nuestra mente separativa va a seleccionar lo que tiene relación con ello saltando a nuestra consciencia haciéndonos daño y esto puede ocurrir en el momento en que menos imaginamos.
Es por lo tanto muy importante y necesario adelantarse, darse prisa en hacer la limpieza espiritual en el momento en el que aparece la toxicidad, siendo valientes sin temor a discriminarnos sin pasar facturas a nosotros mismos ni a nuestros hijos.
Este es un trabajo para hacerlo durante toda la vida, no hay tiempo que perder para empezar desde ahora, empezad ya vosotros, padres; que sin duda de manera silenciosa y pura llegará a vuestros hijos y todas las criaturas de la tierra.
Las tres tendencias que nos tienen atados a la rueda del sufrimiento. Rechazo, identificación, e insensibilización.
Las grandes tradiciones del desarrollo humano nos amplían la visión comprendiendo estas tres tendencias básicas que nos mantienen atados a la rueda del sufrimiento.
1º La tendencia a rechazar lo que nos resulta difícil o doloroso.
2º La tendencia a identificarnos con algo sólido que nos proporcione consuelo y seguridad.
3º La tendencia a insensibilizarnos para no experimentar, los problemas inherentes al placer y al dolor, a la pérdida y a la ganancia.
La primera de estas tendencias, es la tendencia a huir de lo que nos resulta difícil o desagradable. Cuando nuestro yo está debilitado, el ego que no se siente lo bastante fuerte como para afrontar las dificultades, busca el modo de eludir los sentimientos. Así pues, intentamos escapar de los problemas no resueltos de la personalidad que no ha madurado lo bastante y sigue condicionada, por lo que es uno de los principales peligros que no nos dejan madurar, rechazamos porque nos molesta algo, nos hiere o nos desestabiliza emocionalmente, es cuando actúa este patrón y al sentir nuestra pequeñez o incapacidad para enfrentar el requerimiento del otro, la rabia se adueña de la situación turbando nuestra claridad mental y llegando a hacer tonterías. Es así de simple.
¿Te ves reflejado/a en algo de ti que te impide estar en paz?
La segunda tendencia -la tendencia a la identificación y el estancamiento suele ser una de las trampas más sutiles en las que nos metemos por morbo. Algunas personas encuentran fascinante escarbar en sus sentimientos, razonamientos, ideales arquetípicos, sueños y relaciones, y permanecen continuamente absortos en su mundo psicológico sin abrirse de verdad.
Y resulta mucho mas complicado al considerar el trabajo psicológico y de consulta como la culminación del viaje que puede abocar a un callejón sin salida que no haga sino alentar nuestros errores ego- centrados. Es por lo que intento desde aquí amigo, ir abordando nuestras verdades más profundas y nuestra bondad original, que se deja traslucir en tu persona.
Realmente nunca llegaremos a drenar por completo el pantano, ya que este es un trabajo de superación de por vida y aceptar esto sin drama, es un síntoma de la inteligencia humana. Por esto, el hecho de centrar nuestra atención desproporcionadamente en los dramas personales, los conflictos internos, el morbo; puede llegar a convertirse en una trampa sutil que nos impida trascenderla.
A veces lo que detiene el proceso de maduración por auto-investigación es esa rabia contenida, esa impotencia, ese malestar que reproducimos, ese enfado que no hemos podido echar fuera por nuestra confusión momentánea, como nos hubiera gustado tener otra segunda oportunidad de tener una primera oportunidad de vernos en esa misma situación y hablar con claridad, desde dentro de nosotros mismos, con respeto, con dignidad y con claridad que permita que haya llegado a nuestro interlocutor/a y nos hayamos quedado contentos con nuestra reacción, incluso más, haber conseguido que el otro/a, no haya llegado a enfadarse consigo mismo por la claridad y compasión de nuestro alegato.
Esto es cuestión de práctica y repaso mental de lo aprendido.
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La tercera tendencia, la tendencia a insensibilizarnos tanto de nuestra experiencia personal como de nuestra vocación espiritual, la que todos los seres humanos tiene muy dentro; es una de las trampas más comunes de nuestra sociedad, separándonos y haciéndonos insensibles a los requerimientos auténticos del otro/a, para evitarnos reconocer que estamos equivocados, haciéndonos y haciendo daño. Está claro que nos cuesta un gran esfuerzo sobretodo al principio, luego de un buen entrenamiento y atención como medida en los momentos clave, acabamos por perderle el miedo, le cogemos el puntito que tiene y se convierte en nuestra misma naturaleza ser así de esenciales.
Pero todos nosotros tenemos una parte a la que le gustaría ocultarse y pasar la vida realizando el menor esfuerzo posible, con justificaciones como:”yo paso de todo, al final no pasa nada, son problemas sin solución y lo mejor es pasar de ellos… etc”. Esto es, precisamente, lo que conduce a los enganches tan frecuentes en Occidente -como la dependencia de eso mismo que nos duele o nos molesta y que no nos hemos trabajado. También nos creamos dependencias adormecedoras como son la televisión, los espectáculos deportivos, el consumismo, el alcohol y la drogadicción, formas de no pensar en nada, y evitar así afrontar las dificultades de la vida.
Esto no quiere decir llegar a extremismos, un buen rato de TV, un descanso, un curso de algo agradable, etc. Forman parte de todo lo que tiene que ver con nuestra actividad diaria.
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Las tres dimensiones de la condición humana de las que habla la filosofía china tradicional -el cielo, la tierra y el ser humano pueden ayudarnos a sortear estos tres grandes peligros.
Dicho en palabras muy sencillas, somos seres que permanecemos erguidos con los pies sobre el suelo y la cabeza orientada hacia el cielo. Nuestros pies se asientan en la tierra y no tenemos más remedio que permanecer donde estamos, lo cual implica la necesidad de respetar el mundo y a nosotros mismos en el plano horizontal y a personas y cosas que nos rodean. Este es un principio terrenal, respeta y serás respetado como acto de supervivencia.
Pero nuestra cabeza también se halla simultáneamente orientada hacia el cielo que nos rodea y nos permite ver cosas que se hallan mucho más allá de los intereses y preocupaciones ligadas a la supervivencia inmediata, como el horizonte, las estrellas, los planetas y el espacio inmenso que rodea la Tierra. A pesar del aparente significado de las preocupaciones terrenales, basta con ascender tres mil metros de altura, acercarte a las Cañadas del Teide, observar su dimensión sagrada, para que las cosas empiecen a perder parte de su importancia.
Y, si todavía subimos más arriba –como hacen los astronautas, todo acaba convirtiéndose en una mancha diminuta. Cuanto más ascendemos verticalmente -algo que nuestra conciencia siempre puede hacer—, más nos adentramos en el espacio insondable. Y es que la conciencia humana no pertenece tan sólo a esta tierra, y nuestra vida sólo cobra sentido en el trasfondo que le proporciona el espacio infinito. Éste es el principio celestial.
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La postura humana básica -con la cabeza y los hombros erguidos y los pies firmemente asentados en la tierra que nos sostiene expone al mundo nuestra parte delantera. Los animales que caminan a cuatro patas protegen su parte delantera y las púas del puerco espín mantienen alejados a los predadores, pero el ser humano camina exponiendo al mundo su vientre y su corazón, los centros en que se asienta el sentimiento.
Sentir es responder corporalmente al mundo que nos rodea, algo que, le prestemos atención o no, está ocurriendo de continuo. Y es precisamente esta exposición al mundo de nuestra parte delantera más vulnerable la que permite que el mundo y los demás puedan conmovernos. Este es el tercer elemento -el elemento específicamente humano de la tríada cielo-tierra-ser humano.
Cuando no prestamos la atención debida a estas tres dimensiones, nuestra vida se distorsiona y desequilibra. Si sólo nos ocupamos de las cuestiones ligadas a la supervivencia y a la existencia inmediata acabamos pegados a la tierra y hundiéndonos en el fango, viviendo vulgaridades que no nos dan nada. Si, por otra parte, no tenemos adecuadamente en cuenta nuestras necesidades terrenales, acabamos desconectándonos de la tierra y perdiéndonos con la cabeza en las nubes. Si, por último, tratamos de dejar de lado nuestra ternura, acabamos atrapados en la coraza del carácter que desarrollamos para proteger nuestros vulnerables centros sensibles y nos endurecemos.
Y es que, aunque no tengamos el caparazón del armadillo ni las púas del puerco espín, nosotros desarrollamos las defensas del ego. Ser plenamente humano significa tender puentes entre la tierra y el cielo, entre la forma y el vacío, entre la materia y el espíritu; ya que nuestra humanidad se expresa en el corazón, en la profundidad y la ternura que se abre en la intersección entre esos dos polos.
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Un abrazo.
Almejas, Chirlas, Berberecho, ostras.* HIERRO MG 100G. 24.-Sardinas, 3,2.- mejillones, 4,2.-calamares, pulpo, 1,7.- Cigalas, langostinos, gambas, 1,9.-pescadilla, lubina, rape, 11-13.-Espinacas, 4.- Garbanzos, lentejas, 5-7.- Huevos, lácteos, 1,5-3.- Hígado,8.- codorniz, perdiz, 7.- vacuno,2,5.- Embutidos,2,3.- salchichas, cerdo,2.- Pistachos, 7,3.- Pipas,6,3.- Ciruelas, orejones,3.- Nueces , dátiles,2,5.
Fuentes de hierro más importante para el organismo
son: Carne rojas, pescados y crustáceos, yema de huevo. El hierro de origen vegetal (no hemo) se absorbe en muy poca cantidad, debido a la presencia de sustancias inhibidoras de su absorción como es el ácido fítico de las lentejas, garbanzos y cereales y fibra.
El ácido oxálico de las espinacas, acelgas, coles, espárragos, chocolate impide la absorción de hierro. Y por ultimo los taninos del te, el café y algunos vinos.
Para las carencias de hierro y su asimilación la frecuencia recomendada de carnes(Hemo), aves, y pescado, fuente principal de hierro es: Pescados, mariscos, crustáceos: 4 veces por semana.
Pescados grasos: 1-2 veces por semana. Pollo, pavo, avestruz, conejo: 3 veces por semana.
Ternera, buey: 2 veces por semana. Cerdo, cordero: 1 vez por semana.
Huevos: 1-2 veces por semana. Legumbres solo una ración semanal.
Muy importante: Tomar como postre frutas o zumos cítricos al menos una vez al día o ponga limón en las carnes y pescados para fijar el hierro.
Podemos considerar nuestros aspectos cambiantes como una especie de trama donde se va realizando nuestro ser, donde vamos escogiendo al comprender lo que nos pasa, como ejemplos de opuestos vemos a la neurosis y la salud, el encadenamiento y la libertad, la existencia y la inexistencia, la patología y el camino correcto emergen simultáneamente como la trama y la urdimbre de la misma tela.
Una imagen de esta comprensión es la co-emergencia con la imagen del gusano de seda que se encierra en un capullo construido con su propia seda, una analogía según la cual la seda es una representación de los poderosos recursos con que cuenta nuestro ser que nos permiten construir una estructura de personalidad que comienza protegiéndonos de las vicisitudes de la vida y acaba convirtiéndose en una prisión si no sabemos liberarnos a tiempo de lo que nos funcionó en una etapa de la vida.
“Primero construirnos un ego fuerte, una gran personalidad, para después trascenderla en pos de algo superior, que siempre aparece en la escena del que vive atento a los movimientos del vivir”
Veamos ahora algunos ejemplos que ilustran perfectamente la inteligencia oculta detrás de algunas estrategias, estos son temas de algunos pacientes anónimos
• Luis, Cierta persona, un hombre en este caso, tenia una mala relación con su padre y no sabía como solucionarlo, había desarrollado una identidad de mutilado psíquico que parecía decir algo así como: «no puedo hacerlo, soy incapaz de enfrentarme a mi padre», una estrategia que cumplía con la función de desviar los ataques de su padre a su propia autonomía personal.
Cuando, vino a mi consulta nos fuimos acercando a cuestiones importantes y su mente se veía cubierta de una especie de niebla y decía: «no puedo hacerlo... no puedo enfrentarme con él, está más allá de mis posibilidades». Cuando finalmente comprendió la inteligencia oculta en aquella estrategia, que no era tanto una prueba de su incompetencia como un brillante mecanismo de protección-, la niebla se disipó y pudo comenzar a trabajar más directamente con aquella vieja identidad que había usado durante años. Se trataba de una ingeniosa mascara que le había protegido, al mismo tiempo que también había servido para aplacar a su padre. Todo terminó cuando el se liberó de esa personalidad adquirida, y ya desprendido y libre, el padre acabó disculpándose con su hijo por la presión a la que le había sometido, solo que Luis, ya no lo necesitaba.
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• Una joven mujer Amalia, había desarrollado la estrategia de agradar a los demás y sentía una gran ansiedad cuando no lo hacía. Pero esa maniobra también encerraba el deseo de ayudar, algo que comenzó a desarrollar para tratar de aportar cierta luz a los miembros de su familia. Tenía hermanos mas pequeños, que esperaban su llegada a casa para hacer todo lo de diario, estudiar, cenas, duchas etc.
De hecho, era una mujer que tenía una gran luz dentro de sí; el problema era que se había identificado con la exigencia de ser indispensable, la «portadora de la luz» y había acabado creyendo que, de no hacerlo, corría el riesgo de destruirse.
Vino a mi consulta con la queja de que era demasiado lo que se esperaba de ella, que ya no podía más, que si era “mala” (ser ella misma aceptando su fuerte carácter) su familia caería y ella se desmoronaría cuando en realidad se había desmoronado por la exigencia. Salió de viaje, hizo un master, su familia maduró y ella se hizo más fuerte por dentro, mas dulce por fuera, menos exigente y más feliz.
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• Un hombre joven que estaba desesperado acabó cayendo en una depresión. Cuando finalmente indagó en aquella depresión, descubrió un pozo de tristeza que estaba ligado a su infancia en una familia desestructurada. En realidad, el hecho de sentirse triste cuando era niño le había servido para sentirse más vivo y más real que su familia y, en ese mismo sentido, era una forma de diferenciarse de ellos y de encontrarse a sí mismo.
El problema era que había acabado identificándose con su tristeza y creyendo que él mismo era su propia tristeza y que no había nada más. Cuando se trabajó mas a fondo, finalmente comprendió que la tristeza era la puerta de acceso a la espiritualidad, la profundidad y la sensibilidad a la vida, se dio cuenta de que ya poseía aquellas cualidades sin tener que identificarse con la marginación de ningún tipo de tristeza, risas nuevas, amor a sí mismo y literatura, escribió sus memorias en plan comic.
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Es frecuente que nuestros recursos internos acaben tan entrelazados con nuestras estrategias defensivas que acabemos teniendo dificultades para separar el trigo de las malas hierbas verdad…. Pero la enseñanza de la co-emergencia nos enseña el modo de hacerlo, ya que si todas las pautas defensivas desempeñan una función inteligente y encierran un recurso esencial importante, debemos ir con mucho cuidado para no rechazar de un plumazo nuestra personalidad. Por el contrario, lo que hay que hacer es abrirnos a ella y así descubrir y acceder a la inteligencia y a los recursos que se ocultan en nuestro interior.
¿Cuales son tus recursos internos y tus estrategias defensivas?
Más pronto o más tarde, todas las estrategias que adoptamos en la infancia para sobrevivir a las circunstancias familiares que nos deparó la vida acaban convirtiéndose en un obstáculo que inevitablemente nos lleva a sufrir, a fracasar, a una crisis de identidad que nos obliga a cobrar conciencia de lo que, hasta ese momento, habíamos estado haciendo. Así es como accedemos a nuestra gran inteligencia, la salud y los poderosos recursos internos que se hallan ocultos en nuestra personalidad.
¿Qué valores ocultos guardas en la profundidad de tu personalidad?
¿Pero cómo podría sentirme yo seguro y sobrevivir sin lo adquirido y conocido sea como sea desde tanto tiempo atrás?» No olvidemos que nuestra identidad nueva aparece como algo inexplorado, algo nuevo desconocido por el momento y que, en consecuencia, la perspectiva de abandonar lo conocido nos enfrenta al miedo a eso mismo que no conocemos y que no ha llegado a nosotros: lo desconocido. Un sabio decía que de lo conocido no puede salir lo desconocido, que lo nuevo era el amor.
En cualquier proceso de crecimiento, ya sea psicológico o espiritual, siempre llega un momento crítico en el que tenemos que decidir si queremos avanzar hacia lo desconocido «¿Qué será de mí si abandono los hábitos?».
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En ese momento se abren ante nosotros tres posibilidades diferentes, de las cuales sólo la última nos proporciona un camino hacia delante (mientras que las dos primeras no hacen sino reforzar la patología).
La primera posibilidad consiste en no mover las cosas y no arriesgarnos a entrar en lo desconocido, aunque nuestras viejas pautas hayan dejado ya de servirnos. En muchas personas en terapia que tienen miedo a dar el salto, esta alternativa asume la siguiente racionalización: «Las cosas no van tan mal. Es cierto que mi forma de ser puede causarme algunos problemas, pero al menos, es algo conocido». Pero sucede que, cuando las personas deciden no dar el paso hacia adelante que podría liberarles, quedan atrapadas en su propio capullo de gusano de seda, con la pena de actuar de manera deliberada para encubrir las potencialidades más elevadas de su ser.
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La segunda opción consiste en castigamos a nosotros mismos por la personalidad en la que nos hemos convertido y luchar con todas nuestras fuerzas para salir cada vez del atolladero, y decir no importa, en realidad mi vieja identidad tiene mucho de espiritual, tapando con gran susceptibilidad la sombra que no permitimos emerger, y todo se acaba por pasar, porque no pasa nada, un simple enfado cada semana tan solo y a seguir con la vida, lo que tampoco sirve de gran cosa, pues se repite y se repite.
Tus comentarios…
La tercera -y única elección posible consiste en dejar de violentarnos y de tratar de convertirnos en algo que no somos ahora ya que es un gasto demasiado fuerte de energía, y abrirnos a nuestra experiencia tal cual es, con su luz y su sombra, su acierto y su error, transformando de manera espontánea lo que vamos comprendiendo con naturalidad y sinceridad sobre la marcha. Permitiendo el acceso a la contradicción y a los opuestos. Solo que esta posibilidad requiere el previo desarrollo de la capacidad de permanecer presentes en medio del dolor, el miedo y las experiencias por las que atravesemos aunque a veces no tengamos nada claro, cuesten, sintamos confusión, solo con la valentía y la determinación desaparecerán las pautas que no nos convienen.
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Es esta presencia la que nos permite establecer contacto con las potencialidades más profundas de nuestro ser y trascender las limitaciones implícitas en cualquier personalidad, ¡¡ por supuesto ¡¡. No se muy bien por qué algunas personas tienen acceso a lo transpersonal y lo mas elevado y otras no lo consiguen, lo que sí tengo claro que es la gran obra de toda una vida, que es una forma de respeto a Ser, y que da mucha fuerza y enfoques excelentes que ayudan a sufrir cada vez menos, a acortar el tramo desagradable.
Tus impresiones…
Trabajar con nosotros tal cual somos
¿De qué modo podemos convertir los miedos y fijaciones de la personalidad en peldaños del camino del despertar? Antes de emprender el verdadero camino tenemos que darnos realmente cuenta de que lo que nosotros consideramos la realidad no es más que una versión de lo que es, algo nada sencillo y te puede sonar raro, ofuscados, como estamos, por las esperanzas, los miedos, las creencias y las opiniones y formas habituales de sentir y percibir. Es por esto por lo que el primer paso para transformar a la personalidad pasa por aceptarnos tal cual somos, sin dejarnos arrastrar por el miedo a lo que podamos descubrir, esto ya lo hemos hablado, todo ello se irá organizando y liberando por sí mismo como vacunas y antídotos.
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Una práctica de conciencia, como hacer la relajación, o la contemplación meditativa interna estando en tranquilidad, resulta útil para desarrollar la capacidad de ver lo que estamos haciendo sin juzgarlo como bueno o malo. Esto también lo hemos hablado varias veces, sé que resulta un poco difícil a veces porque la mente se quiere adueñar de la situación y pone lo que le da la gana, según el momento y el estado en el que nos encontremos, cosas tan insignificantes como un dolor de estómago, o una mosca volando puede cambiar nuestro enfoque.
Aprender a permanecer serenamente algunos instantes en el coche, en casa sentados nos ayuda a darnos cuenta de que continuamente estamos tratando de mantener nuestra identidad y de que nuestros pensamientos son el pegamento de esa dichosa identidad. Nuestra mente hará todos los esfuerzos posibles para aferrarse a las cosas, pero si somos capaces poco a poco de estar sin juzgarla ni culparla por ello, ella puede actuar como el disolvente del pegamento que debilite todo ese pelotazo, y ponga de relieve las cualidades más profundas y amplias de nuestro ser que hasta ese momento habían permanecido guardadas en el interior. Yo soy mi propia tortura y mi propia medicina.
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A menudo nos desagrada meter el dedo en la llaga. Como dice un conocido proverbio espiritual: “el autoconocimiento siempre trae consigo malas noticias... al menos al comienzo, luego todo son buenas nuevas”. Abrir nuestro corazón a la situación en la que estemos, para sentirla directamente y dejar que nos afecte y que nos importe.
Es donde podemos aprender a observarlo todo e indagar más profundamente en ello con toda nuestra libertad y todo nuestro amor. Esta situación es como una «tristeza purificadora», una tristeza del alma, el reconocimiento del precio que hemos debido pagar para permanecer atrapados en pautas que han acabado alejándonos de nuestra naturaleza superior, de la calidad inmensa que hay en nuestro ser. Esa especie de dolor nos revela el profundo anhelo de despertar, ser más sinceros y más reales y hacer lo que sea necesario para estar más vivos.
Mi trabajo es usar toda la delicadeza, y toda la sinceridad, contigo, con vosotros, ayudadme a hacerlo así.
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Hacernos amigos de nuestra experiencia -abrir un espacio para que se manifieste lo que es y también todos nuestros sentimientos, permitiendo que el deseo del cambio -un anhelo sagrado deje de ser una cruzada contra nuestros fracasos y se convierta en la expresión natural del respeto por nosotros mismos, de la bondad y la belleza, de la creatividad y la inteligencia que está dentro de nosotros.
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Tengamos confianza y paciencia, al principio cuesta mucho, ya que los aspectos más anquilosados y usados durante tanto tiempo, todavía posean demasiada energía psíquica como para rendirse fácilmente y hacerse los dueños de la situación. Insisto en que no se trata de psicoanalizarse o emprender una cruzada, sino de una transmutación amable, con cariño, que pasa por ir conociendo la naturaleza de los obstáculos, y decir ah… esto me suena… los viejos demonios acaban siendo amigos que precisamente al verlos, acaban ayudándonos a encauzarlos en una dirección más positiva.
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Y es que, detrás de cada herida, siempre se oculta una bendición. Por esta razón, si lo único que hacemos es culparnos por las pautas de nuestra personalidad, no podremos disfrutar de los dones que encierran en su interior y no haremos más que empobrecernos. Cualquier cosa contra la que luchemos, por más neurótica que parezca, puede convertirse en un hecho importante del camino del despertar; cualquier problema o confusión, cualquier cosa que nos parezca imposible puede, si lo afrontamos directamente, si lo vemos, lo sentimos y lo convertimos en nuestro amigo, transformarse en parte de nuestro camino.
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Todo lo que hagas por ti se multiplicará hasta el infinito, ya que tus relaciones mejorarán, tus amistades, tu familia, tu trabajo, todo lo que está alrededor de ti recibirá tu energía, y eso es imparable, se contagia, como una gripe benéfica jeje, y sobretodo habremos aprendido a estar fuera de la escena aunque en ocasiones seamos los protagonistas.
Un abrazo.
Trabajo extraído y adaptado de la obra de John Welwood.
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