Practica tu creatividad y tu imaginación, y al mismo tiempo sorprende a quien tú aprecias con una poesía inédita. Además este es un ejercicio creativo que va a aportarte claridad sobre tu vida, ímpetu y sentimientos nuevos.
Lee y relee este texto poético, estudia y anota las palabras que se repitan y sobretodo las que tengan una resonancia especial para ti y te hayan llamado la atención especialmente. Escríbelas en trocitos de papel, mézclalas y reescribe el poema con tus sensaciones y pensamientos, verás como algo especial ocurre en ese momento. Luego rima e inventa un nuevo argumento, es fácil y muy curioso.
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Los 60 poemas de mi vida.
1
Nada temo del futuro.
Nada, porque nada en él hay que me inquiete
Salvo mis propios temores del pasado
Que no modifican mi presente porque han ido desapareciendo.
2
Sé que hice un pacto con la vida antes de nacer.
Sé que me ha llegado el momento de darme cuenta.
Sé que estoy preparada para vivir y para ser.
Sé que no estoy sola en este compromiso...
Aliados invisibles me acompañan,
Y...
Surgen a veces nieblas en mi mente.
3
Mi razón se mueve con pensamientos de duda,
Y muchas veces no se como descifrar mis propios actos,
Ni mis propios deseos o anhelos de búsqueda de placer,
De reconocimiento o de saber...
4
El espejo me devuelve una imagen que reconozco como la mía.
Al mirar en mis ojos
Veo,
Un universo inmenso que se abre ante mí,
Que me proyecta hacia mi interior como un viaje mucho más allá del cuerpo.
5
Me veo allí,
Desnuda
Frente al atardecer que se abre ante mi recién nacida visión.
Siento
Mi fuerza vital
Apareciendo en el mundo.
Me asombro
Al sentir la caliente fragancia de la vida de mi ser.
6
Voló
De mi lado mi propia historia conocida
Y justo en ese momento
Respiré el aire puro de este planeta.
7
Decidí volver a comenzar mi nueva novela.
Esa que se escribe
En los flujos de la vida.
La que se graba
Con las huellas del camino.
La que se expresa
Con la materia esencial
De la evolución humana.
La que se publica
En el diario del alma, del amor;
Y se expande en el cosmos
Arriba, en las estrellas.
8
A vivir
En lo mucho y en lo poco.
A tener de todo y a no tener de nada.
A vivir con muchos y a estar sola.
A tener padres y a no tenerlos.
A ser una entre varios hermanos
Y a no ser más que una mujer en la historia.
9
Buscando el cariño, el amor
Me precipité en los brazos del deseo.
10
Anhelando reconocimiento
Me recosté en la hueca vanagloria del mundo, recibiendo lecciones.
11
Deseando más poder
Caí en el poseer.
Su telaraña me ató las manos.
Y su araña me dio el veneno.
Y mis mentiras ocultaron mi verdad.
12
Poco a poco,
Fui descubriendo
Que el paso del tiempo no era un reloj
Sino la brújula que marcaba mi apertura,
Hacia la experiencia pura del camino,
Que enseñaba a mi conciencia.
13
La confirmación
De que mi ser funcionaba
Con la movilidad inteligente,
Una mas, como tantas...extraordinaria e insignificante.
14
Durante mucho tiempo
Viví
Sin saber nada.
Sin comprender muchas cosas.
Absorbiendo
El presente.
Buscando
La luz del camino.
Sintiendo
El hambre del mundo en mi propio estómago
Y las injusticias del mundo en mi propia carne
Quemando mis labios de fiebre, al saber que aún así, el mundo era perfecto.
14
Queriendo hacer tanto...
Haciendo tan poco.
15
Sabiendo,
Me refugiaba en mi consulta para estar conmigo.
Me dolía
Con el llanto de un niño abandonado;
Con el dolor de una madre maltratada;
Con la vergüenza de un pobre que pedía pan;
Con el despilfarro del mundo organizado;
Con la injusticia militar
Con los campos de la vida arrasados.
16
Quise saber quien era de verdad.
¡Fue entonces cuando sentí verdadera rabia!
No aceptaba las impuestas reglas.
No podían ser parte de mi esencia, y fui quedándome sola.
17
Quería cambiarlo todo,
Pero tenía que aceptarlo todo.
Algo de él ¿O era de mí?
Reverberaba mi compasión...
Y me unía a la tierra en el cielo.
¿Qué era?
Una inteligencia del alma
Una sabiduría intuitiva
Una constatación realista
Y aún y todo...
Me Preguntaba
¿Será posible?
Pocos contestaban.
Solo silencio escuchaba
Con el latido de mi corazón
¡Que sorda estaba sabiendo y no sabiendo nada!
18
Lo que descubrí
Al abrir mis ojos
Y oír mi corazón
Vi la amnesia del mundo,
Fue lo que me impulsó a seguir despierta.
A dar rienda suelta a mi Alma,
A regenerar mi espíritu, mi mente y mi cuerpo.
19
Me acerqué a mirar el mar
Y me ofreció su fuerza.
Me dio el empuje de sus olas
Y el bramar de sus tormentas
20
Me senté a contemplar el Sol,
En el amanecer y atardecer de cada día,
Y me regaló su belleza
Su luz, su calor, su grandeza
Y recibí luz, claridad, discernimiento, y vi que todo era luz.
21
Me puse a escuchar el viento
Me brindó sus secretos y sentí su esencia.
Me dio las alas que llevo,
Con ellas giré volando sobre el espacio
Que rodea a la tierra,
Me ayudó a comprender la suavidad del aire
La respiración y el latido del cosmos.
Y recibí un casco virtual de agilidad y reflexión.
22
Caminé por la montaña,
Sentí su piel, experimenté su soledad y su oración perpetua
Elevada a lo más alto,
Para enaltecer mi existencia
Y me entoné en las disciplinas del cada día.
23
Me sumergí en el bosque
Experimenté en los árboles
Su sentimiento de hermanos
Porque se sentían uno,
Siendo monte, flora, sierra...
Y recibí la hermandad, perdí el miedo inconsciente, sentí solidaridad, el don de ser amiga.
24
Hice fuego,
En la noche fría
Para iluminar mi oscuridad
Y
Experimenté su calor
Descubrí la energía y la utilidad
Que encerraba la combustión.
Me sentí reconfortada, acompañada de mis fallos por una fuerza invisible.
25
Me sumergí en el agua
Asimilé su suavidad y flexibilidad
Para acoger, abrazar, limpiar,
Mi cuerpo y mis penas,
Para entender las penas de los otros
Y asumir las diferencias.
26
Cabalgué por las estrellas,
Soñando en sus rincones
Sus sonrisas cautivaron mis noches
Ellas encendieron
Mis lados oscuros
Iluminando
Mis temidas tinieblas
Bailé con sus canciones como una niña buena.
27
Escuche el sonido inaudible de La Voz Primordial. Del océano infinito de todas las configuraciones, abierto el ojo del espíritu.
28
Por momentos me inundó la luz
Y me sobrevino un sentimiento de amor infinito,
Que gritaba en mi interior
Había salido de la caverna.
29
Reconocí
El Rostro del Profundo
Cuando alegre contemplaba mi imagen
En el agua
De una limpia y hermosa cascada.
Comprendí el ser que era
Mi ser inmenso,
Y recuperé el interés.
Haciendo de todo.
30
Mis pasos caminaron
Inseguros y seguros
Por la senda del amor que sale de mí sin hacer nada.
Sintiéndome seguida
Por mi misma, a veces sola, y nunca estuve sola.
31
Estáis y sois todos. Mis hijos, mi familia.
Los que aquí habitamos
¡Todos Sois, Sois Todos!
32
Hicieron de mi verbo
La comunicación del sentimiento
Para ser comprendido,
Para aliviar y ser entendido.
Para dar analgesia y posibilidad nueva
Que es la de ellos.
33
Dibujaron una sonrisa perfecta
En mi cara,
Alegrando mis días
Reflejando mi alma,
Sanando las penas, todos los niños.
Fueron olvidadas, entregadas a mí, dispersadas por mí.
34
Pusieron en mis ojos
El resplandor necesario.
La mejor caricia.
35
Los chispazos de ingenio
Con un nuevo lenguaje,
Hablando de amor.
34
Al principio no comprendía nada,
Como muchas otras cosas ocurridas en mi vida,
Pero tu perseverancia,
Vida
Tu contundencia,
Estrella
Tu amor inmenso...
Corazón
Tu constante diseño
Cerebro
Inundasteis mi espíritu,
Acariciasteis mi alma y lloré de gozo por nueva oportunidad, que creía perdida.
35
Ese amor curativo alegró mi vida.
Y comencé a entender,
A ser sabia,
A ser maestra de la vida,
A ser ángel de posibilidades,
A ser mujer de la tierra.
36
Había comprendido quien era
No podía cerrar los ojos ni ocultar la belleza,
Que se desprende cuando miro y estoy presente,
En el espejo de todos los seres de la tierra.
37
No puedo secuestrar esta luz inmensa
En mi propia alacena.
38
¡Quiero abrir todas mis ventanas!
¡Quiero abrir todas mis puertas!
39
Soy caminante de un mundo ancho.
De un bosque electrónico.
40
Soy Viajera del Cosmos
Me uno y me separo,
Soy galaxia y estrella.
Soy vuestra, de todos, y no soy de nadie.
41
Soy luz, independencia, calor, núcleo, mente, abrazo,
Que escucha los susurros, los secretos
Las penas, los deseos, las cosas de la gente.
42
Soy canción en la noche
Música en el río
Baile en el lago
Y danza en la conciencia, y soy y no soy ello.
43
Y estoy sola, serena, vacía, llena.
44
Y abrazo con mi cuerpo a los niños y grandes.
45
¿Y que ha pasado?, todo, y todo empieza, nada, porque nada no existe.
46
Por un mundo diferente
47
¿Dónde el camino se para?
¿A dónde el sendero me lleva?
48
Besos del amor que queda
Con la mirada en lo alto
Del arcano en reserva.
49
Somos amor y barro
Somos, agua, sal y tierra
Somos espíritu
Somos de todos, y soy mía, levántate y anda.
50
Eternidad es una palabra
Que no empieza, porque lo eterno pervive, somos el resultado
De lo que ya no comienza.
51
Visiones de las luces que a este mundo nos trajeran...
Quiero ser el resultado
De mis propias esperanzas.
52
La que en los niños florezca.
51
Que despierten los dormidos,
Para que no haya más guerra,
Que hoy tú y yo juguemos juntos
Bailando con el Testigo
Y volviendo a hollar la tierra.
53
Y sabiendo
Que él puede vivir en mí, viviendo en todos y en todas.
54
Y me acercaré a los niños, y me entregaré contenta
Y estaré en las todos los sitios,
Y sentada aquí escribiendo, para que tú me releas.
55
Ha llegado nuestro tiempo
Y nuestro mundo es ya el mundo.
56
Éste que se hace chiquito,
Y que de tanto se queja.
57
Agraciada por esta armonía silenciosa.
58
En la que se cumplen años, días horas.
De andanza, de trabajo, de enseñanza.
Recibo tanto lo dado, amor, verdad, confianza.
59
Porque hasta un momento importa, una señal, una hora
Vigilante, reposada, habladora. Ya que cumplir, es cumplir,
Y sin la carga, no importa.
60
Tantos años en el tiempo de la tierra, como en otros tantos tiempos, y ahora, en este instante que nos hemos
Preparado para que todo florezca.
Empezando siempre... ¿hasta cuando amor?
Inventa tu vivencia, y si te apetece, me la cuentas, me chifla la gente como tú.
“Esta es una antigua historia que cuenta que un noble pensador de aquella época preguntó una vez a su médico, el cual pertenecía a una familia de tradición de sanadores desde hacia muchos años. Cuál de todos ellos era el mejor en el arte de conservar la vida del cuerpo, la de la mente y la del espíritu.
El médico, cuya reputación ya era muy grande, se había llegado a convertir en sinónimo de ciencia y sabiduría en todo el país le contestó lo siguiente después de reflexionar un buen rato:
Mi hermano mayor se inspira en los movimientos de la naturaleza y del cielo, respira el aire puro, inhala la fuerza del espíritu que transmite a través del complejo entramado de sus células a todo el que se le acerca. Transita por el camino de en medio, vive en una casa pequeña en la montaña cultivando su jardín, y habla poco. El puede ver el espíritu de las personas, ve donde aparecerá la enfermedad y puede eliminarlo antes de que tome forma.
Puede ver la proximidad de la muerte de su paciente, momento en el que ofrece su máximo consuelo lleno de amor y dulzura… de manera que su reputación siempre será desconocida e ignorada y no alcanza más allá de las briznas de hierba al borde de la puerta de su casa.
Su ser pertenece a Mushin, al espíritu de todas las cosas, es la persona mas desinteresada que he conocido.
El segundo de mis hermanos, es Hannai, una mujer alegre y llena de vitalidad, cura la enfermedad cuando todavía es muy leve, justo cuando aparecen los primeros síntomas, recorre el país sin cansancio llevando plantas curativas y compuestos que ella misma prepara, ofreciéndolas en regalo, a las familias, por lo que su reputación no alcanza mas allá del vecindario, es mas conocida por los niños que ríen con ella que por los mayores.
Su ser está creado en la inocencia y la modestia, con la pureza de los sabios antepasados, se conecta con la vida y con el vivir de cada día, todo para ofrecer esperanza y vitalidad, sabe de la inmortalidad y de la esencia. Aprueba la muerte como ejercicio de paz y merecimiento de buena conducta. Su ser pertenece a la gota de rocío sobre una rosa, tal es su finura y dedicación.
En cuanto a mi, dijo con una sonrisa, llevo cuarenta años ejerciendo la medicina mas básica, la que atañe a la enfermedad ya localizada cuando queda poco por hacer, perforo venas, receto pociones complejas, hago masajes en todo el cuerpo, trabajo durante meses con las agujas, de manera que de vez en cuando, mi nombre llega a los oídos de los nobles.
Soy simplemente un trabajador urbano.”
Reflexión
¿Qué piensas de esta historia?, ¿crees que alguno de los hermanos puede ser mejor que el otro?, ¿Qué entiendes por modestia, crees que modestia o sencillez están en contra de a autoestima y de la auto valoración personal?
¿No crees que necesitemos reafirmarnos casi de continuo en esta sociedad de consumo, porque en el fondo estamos escasos de valores esenciales?
¿Qué podemos hacer para mejorar nuestras vidas?
No es cuestión de ser humildes por postura, sino de tener claro lo que queremos y como estamos dispuestos a lograrlo. Cuando utilizamos la ética, el sentido de responsabilidad, el no presumir de la labor bien hecha porque es algo natural y consustancial a nuestro ser, es cuando valoraremos quienes somos, el qué y el como en nuestras vidas, el logro de propósitos y la sensación de plenitud y labor justa aun en los momentos menos radiantes.
Gurú se llamaba, al igual que Tura, era otro can de una de las razas canarias más emblemáticas de las islas, el presa canario, que junto al pastor de Fuerteventura y al pastor Garafiano de la isla de la Palma, mantienen viva parte de la diversidad interesante de este archipiélago canario tan peculiar, gracias al esfuerzo de personas generosas que llevan mucho tiempo dedicando su energía constante al mantenimiento de las razas de los animales, que tanto tiene que ver con la cultura y el cultivo de valores de un pueblo tan emblemático como las Islas Canarias.
Pues bien, Gurú, el presa canario se criaba en casa junto a Tura la bardina de Fuerteventura y junto a Gara, una hembra de pastor Garafiano, donada por un experto de Santa Cruz de La Palma, persona amable de corazón y erudito en temas de ecología.
Podéis imaginaros lo que supuso hacer este esfuerzo y también el disfrute que experimenté al criar tantos cachorros, que me seguían por todas partes allí donde yo estuviera en el jardín, y cuando entraba en la casa y los dejaba fuera, su pequeña sesión orquestada de llamadas y quejidos se hacía oír hasta que comprendían que era tiempo para su siesta y que mas tarde volvería a haber entrenamiento, juegos y abrazos.
Hasta que llegó también otra princesa llamada Brisa, de estirpe refinada, podenco canario que, nos fue cedido dándonos esta confianza ya que era el mejor ejemplar de las últimas camadas.
Ya os estáis haciendo cargo de la algarabía que podía existir todos los días en esta casa llena de cachorros, atendidos en parte por una niñera especial, Rufo, el perro terapeuta canttor, del que ya os he contado su historia. Este permitía que se le subieran encima, que mordieran sus patas, pero él era el único que podía dormir dentro de casa, ese honor era merecido dentro de la jerarquía canina impuesta por nosotros.
Pronto los cachorros hicieron dos grupos para los juegos, uno capitaneado por Gurú, el presa canario; amigado con Gara, la hembra de pastor Garafiano; y el otro grupo mandado por Tura, la hembra bardina de Fuerteventura, seguida de Brisa, podenco canario como su sombra.
Cada uno de ellos tenía un don. Gurú era la potencia y la fuerza, cuando venía corriendo hacia ti sólo podías imaginar que sin duda un animal de tanta envergadura te derribaría hasta tocar el suelo, pero justamente se detenía en seco a unos pocos centímetros de tu cuerpo para jugar. Gara, con su pelaje leonado era especial por su bondad y buen carácter.
A Tura, tal vez la más inteligente, tan flexible y atenta, le daban unas subidas de amor tan intensas que necesitaba tu mano en su boca para lamértela y que le dedicaras atención sólo a ella. Su amiga de juegos Brisa, era tan ágil y etérea que saltaba como un cervatillo a los sitios más inverosímiles.
Pronto salieron del jardín de casa y se adaptaron a estar en la finca, cada uno de ellos en su cómodo y largo recinto. Durante el día estaban solos para ser admirados por los adultos y los niños visitantes durante las clases, y por la tarde al atardecer los soltábamos para su hora de juegos y lecciones de adiestramiento.
Gurú ladraba a ratos, lastimero porque echaba de menos a su amiga, que le era indispensable; y a sus compañeros de juego. Su recinto lindaba con un muro de piedra que detrás tenía un cantero vallado con aguacateros y mangos, y por el otro lado su valla y la puerta de salida que claro, estaba bien cerrada. La anchura del recinto era de dos metros con mucho espacio a lo largo para correr y hacer ejercicio.
Empezó a hacer su análisis del lugar, y una tarde nos asombró dando un salto por encima del muro de piedra. Por un estrecho espacio entre la valla y el vacío salió de su casa todo contento, viniendo a contarnos su hazaña y a saludar a su amiga, a la que ya amaba y de la que no quería separarse ni un minuto, intentando, desde su amor adolescente abrir la puerta con la pata en otro de los recintos preparados, donde ella vivía.
No recibió ninguna reprimenda, pero elevamos el muro de piedra cincuenta centímetros más para que no se marchara cuando le viniera en gana. Pero su instinto era más fuerte que el muro, su fuerte musculatura más potente que las piedras colocadas.
Una noche clara en la que con un buen amigo, escogíamos gallos a la luz de la luna para la clasificación de cada especie, Gurú superó el alto muro de nuevo, trepando como un escalador experimentado para nuestro asombro.
Susto, risas, cacareos, sujeción y correa, bronca suave y al final obediencia.
A partir de ese día no volvió a escaparse de su recinto, su tristeza se cambió en adaptación, su queja en aceptación de la nueva orden dada, cualidad indispensable para seguir vivo, esperando con anhelo el momento de salir a jugar y a correr por la finca con sus amigas. Todo fue espontáneo, todo salió bien.
La verdad es que el único bien común serio que nos queda a los humanos es la capacidad de adaptarnos, la más espontánea y de acción inmediata. La naturaleza tiene todavía mucho que enseñarnos.
Ella trabaja sin descanso para nosotros, y son al menos tan valiosa como todo lo considerado valioso para las a veces depredadoras consideraciones hacia ella. Porque ya hoy en día resulta que es un lujo ver un entorno funcionando correctamente, no quiero pensar que tendremos que crear nuevas colonias habitando otros planetas cuando hayamos agotado la energía de este planeta azul, esto me produce escalofrío.
Cada vez hay un poco más de conciencia de hasta donde podemos llegar, esto se puede considerar una clara apuesta progresista. Hay placeres sencillos, muy cerca, placeres pendientes, que sólo esperan que los aceptemos para madurar dentro de cualquiera de nosotros. Encontrarlos es también, un poco, como decía el poeta, encontrarnos un trocito de nosotros mismos.
Cuando algo pasa, ¿te adaptas rápidamente aunque mantengas tu pensamiento? Piensa en ello, la adaptación es una nueva forma de vitalidad.
Durante años atendí con dedicación mi rosal,
Tierra difícil,
Cuyas únicas flores eran las que traía del vivero.
Hoy, esta mañana; al salir al jardín,
Soñé con la llamarada de un centenar de capullos.
Y el perfume de esta hermosa explosión creativa,
Me turbó, como si fuera real, pues ahora mismo lo era.
Hasta que me acerqué y pude ver y sentir El Ser
en la tierra negra del rosal.
Melodía nacida de la suave brisa de primavera,
Y del estrepitoso retumbar del trueno.
Porque El Ser no habita solo en la caricia de la rosa,
Humedecida de rocío.
Sino también en los trazos zigzagueantes de la noche,
Rasgada por el rayo.
Ahí aprendo del equilibrio de la luz.
Almacenando en mi interior,
Cantaras de agua secreta,
Para cuando llegue la aridez.
Y alcanzando impensables florecimientos,
Descapitalizando el dolor.
Cuando las risas de nuestra alegría
Florecen con nuestra inocencia.
Laura Doria
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