Aquí puedes encontrar:
1 La pauta más importante para integrar tu felicidad. La Respiración Consciente.
2 Relajaciones meditativas para cada uno de tus logros.
3 Explorando desde el interior.
4 Relajación meditativa para la curación de enfermedades.
5 Quererse, sobre el amor por uno mismo.
La medicina del futuro está en la comprensión integral del individuo, empezando por ti para ti misma /o; ya que siempre es más fácil lograr nuestras aspiraciones cuando tenemos esperanza, la esperanza se activa mejor con ese punto de tranquila mirada, de paz que alcanzamos voluntariamente en un ejercicio voluntario de relajación, que aunque las primeras veces te cueste, después te será fácil ya que tu mente lo habrá integrado y se habrá convertido en un hábito en los momentos importantes y en tu cotidianidad.
Lee este texto y practica tu respiración.
Cómoda/o... los brazos descansando a los lados del cuerpo, el cuello flojo... las piernas separadas ligeramente, la una al lado de la otra, sin cruzarlas...
Ahora, cierras los ojos... y coges aire lenta y profundamente... aspiras lentamente por la nariz... lenta y profundamente...contando 1 mentalmente y expulsas el aire... todo el aire... y al tiempo que lo expulsas cuentas 2... Y vas aflojando el cuerpo perdiendo tensión. Tu respiración ahora se equilibra, sigues contando 3...al volver a aspirar profundamente por la nariz... lenta y profundamente... y expulsas el aire... todo el aire... y expulsando el aire vuelves a contar 4 desde tu mente, sigues contando tus respiraciones hasta llegar a 40.
Vas a sentir como tu cuerpo se va relajando... parece que tu cuerpo se desliza hacia adentro, hacia lo mas profundo de ti misma/o... y una suave sensación de paz se desliza desde tu interior.
Si te das cuenta de que te has desconectado de contar mentalmente, vuelve a contar en el número en el que recuerdes te quedaste... y sigue contando, respirando profundamente.
Este ejercicio te va a llevar unos minutos nada mas, te conecta con tu cuerpo, con el presente, con el ahora, verás cuantos beneficios te aporta, hazlo en sí mismo por sentirte bien, en paz; tanto para tu estado anímico como para permitir que broten desde tu mente profunda las ideas o los fundamentos que necesitas, puede ocurrir ahora mismo, haciendo el ejercicio, puede ser mañana, puedes sentirte bien que ya es un logro, ya que el ejercicio hace su labor en tu cerebro y en todo tu cuerpo, y recuerda, la sabiduría, la creatividad, la capacidad de resolver conflictos esta guardada en tu interior esperando a que tu varita mágica interna la active, y la relajación puede tener la clave de acceso.
(Repítela mañana)
Esta relajación tiene aspectos curativos para tu cuerpo, es interesante hacerla cuando estás convaleciente de una gripe, de los exámenes, de jornadas fuertes de trabajo, estrés, fatiga nerviosa etc.
Empiezas por recostarte en una postura muy cómoda y vas recorriendo mentalmente todo tu cuerpo relajándolo todo desde la cabeza hasta los pies.
Empiezas ahora por aflojar los músculos de la frente... los párpados... los ojos, las mejillas, la nariz, la boca, los dientes, sin dejar sin recorrer ninguna parte de tu cabeza, el cabello, tu cerebro, la nuca, luego la espalda, sin dejar ninguna zona de tu cuerpo, todo, todo.
Luego el cuello, los brazos, las manos, vuelves al tronco, el pecho, las costillas, el corazón, las venas, toda la espalda, cada vértebra como si fuera un piano, el estomago, el hígado a tu derecha, el bazo a tu izquierda, los intestinos, el útero, los genitales, las nalgas, los muslos, las piernas, los pies.
Sentirás que los párpados te pesan cada vez más, que tu cuerpo se hace muy pesado, que el ejercicio te va llevando al sueño, aunque te vas a situar en la frontera del sueño, y decides que no te vas a dormir.
Sientes que tu cuerpo se ha relajado, tu frente está relajada, los párpados están relajados, las mejillas, los músculos de la boca, los labios se relajan profundamente, entreabiertos. Estás en silencio, la nuca también, la cabeza es muy importante relajarla bien, tómate todo el tiempo que necesites, después todo el resto de tu cuerpo, los hombros, los brazos, el tronco, tus piernas.
Sientes que tu cuerpo se apoya suavemente, pesa y se hunde dentro de ti misma/o, y te entra sueño, mucho sueño, puedes dormirte o decidir de antemano permanecer despierta/o.
Tu respiración es ahora más profunda, más libre, más natural, haces pausas para escuchar tu respiración, llegas a estar en una profunda relajación.
Tu cuerpo está ahora relajado, perfectamente relajado, y si lo deseas puedes relajar también tu mente, puedes dejarte llevar por tu mente profunda, por ese inmenso espacio interior que hay en ti, puede ser como el de una noche serena, los pensamientos se van marchando, imagina que son como los troncos flotando en un enorme río, y que se los va llevando despacio la corriente, lejos, o que son como pequeñas golondrinas que se van volando lejos de ti. Llega un momento en el que ya no te quedan pensamientos, casi se queda tu mente en blanco, y si cruza algún otro pensamiento, déjalo pasar, no lo retengas y se extinguirá rápidamente.
Llega otro momento en el que te sientes como flotando, en un espacio cálido, oscuro y sosegado, personal e íntimo, sin limitaciones, estás levitando hacia el interior de ti misma/o, cada vez mas en tu profundidad, te vas desconectando de lo que te rodea, solo oyes el latido de tu corazón, los sonidos cósmicos de tu cuerpo, el vacío maravilloso, el descanso incuestionable, has bajado tus ritmos cerebrales. Fin del ejercicio.
Cuando haya algo que te interese especialmente realiza este ejercicio de relajación antes de dormir por la noche, verás como al día siguiente habrán subido a tu mente consciente datos importantes sobre ello, o puedes tener algún sueño que te inspire sobre lo que te importa, mira el apartado de la interpretación de los sueños y el tema de trabajarte los sueños lúcidos.
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