Si no hay problemas con la Justicia, el cadáver toma sepultura o se incinera, como sucede tras cualquier defunción. La asociación se encarga de gestionarles todos los trámites a quienes llegan solos y también a las familias extranjeras que lo solicitan.Si así lo quieren, hasta les envían las cenizas por correo.
M.L. las recogió en persona, una semana después del suicidio, junto con el certificado de defunción en el que no figura la causa que condujo a su madre a la muerte. Antes de volver a España, fue a visitar a sus familiares en Alemania, los hermanos de su madre que no sabían que la anciana había fallecido. Menos aún la forma en la que lo había hecho. Después de contárselo, esparció las cenizas en los lugares que su madre le había indicado. Todo tal y como ella había querido. Antes, durante, y después de la muerte.
Con esta misma filosofía, la de poder decidir tu hora final, Manel Méndez contactó hace tres meses con Dignitas en su dirección de correo electrónico (dignitas@dignitas.ch). Hoy este catalán, auxiliar de clínica, de 38 años, es uno de los 12 socios españoles.Tiene una salud de roble, pero también una firme idea de lo que debe ser la muerte: «Vi a mi abuelo agonizar durante meses por un cáncer terminal y eso me ha marcado. Siempre me he preguntado por qué a nuestras mascotas, si es necesario, les damos una muerte digna y no nos procuramos el mismo final para nosotros. Si alguna vez lo necesito, por supuesto que llamaré al doctor Minelli».
Los vecinos del apartamento de Zúrich no parecen molestos con lo que se hace tras sus muros. «Es muy bonito que puedan morir así», dicen dos empleadas, entradas en los cuarenta, que trabajan en una empresa de artes gráficas, justo enfrente. Aunque algunos ni siquiera saben de su existencia. Como un pareja joven, que vive a 20 metros del piso de Dignitas. «No estábamos enterados, pero si lo hacen con discreción no nos parece mal».
Cae la noche en la calle Gertudestrasse. Erika Luley se despide y su figura se difumina en la lejanía. Esta misma semana volverá a abrir la puerta verde del piso de Dignitas. Hay otra persona que ya le ha puesto fecha al fin de su vida.
LA ESTADÍSTICA DEL AÑO 2001
Miembros de Dignitas que practicaron el suicidio asistido: 50 (11 de Suiza, 31 de Alemania, 2 de Francia, 1 de Grecia, Israel, Italia, Líbano, Austria y España). Razones para tomar la decisión de morir: cáncer (11), enfermedades neurológicas (10), dolor incontrolable (8), enfermedades psicológicas y/o parapléjicas (3), ahogos (2), demencia senil (2), sida (1). Número de socios: 1.081 (hoy son 1.860). El miembro más viejo nació en diciembre de 1907, el más joven, en julio de 1982. Fallecidos ese año por muerte natural: 40. Distribución geográfica de los socios: Suiza (583), Alemania (413), Francia (47), Austria (17), España (3, que han subido hasta los 12 actuales), Suecia (3), EEUU(3), Inglaterra (2), Holanda (2), Hong Kong (1), Perú (1), Polonia (1) y Sudáfrica (1). De todos ellos, 730 miembros han redactado ya sus instrucciones o testamento vital.
2008 - All Rights Reserved. Web Site Designed and Developed by PromineoStudios.