Restricción calórica y dieta mediterránea
Mikel García afirma que hoy en día se acepta que la
restricción alimentaria, y por tanto calórica, consigue
aumentar la longevidad máxima (= edad máxima que
puede alcanzar el miembro de una especie determinada)
debido a que disminuye la velocidad del proceso
intrínseco del envejecimiento, a la vez que retrasa
el momento de aparición de un gran número de
enfermedades degenerativas, incluyendo la mayoría de los
cánceres: "Esto no quiere decir que los humanos debamos matarnos de hambre", matiza.
Su idea básica es la de conseguir una dieta con la concentración de nutrientes necesaria pero ajustando las calorías consumidas al gasto individual, que es distinto en un joven que en un anciano, en una persona sedentaria que en un deportista.
Tanto en el tipo de alimentación como en la cantidad ingerida, la dieta mediterránea no difiere mucho de los principios considerados como saludables. Y continuamente aparecen más estudios que confirman las virtudes saludables, cardioprotectora por ejemplo, de la dieta mediterránea tradicional.
Reproducimos parcialmente, por su interés y vigencia, la Declaración de Barcelona sobre la Dieta Mediterránea (elaborada en un congreso celebrado al efecto en 1996, firmada por FAO y otras instituciones y entidades entre ellas el Ministerio de Agricultura español, transcrita del manual Envejecimiento y calidad de vida, Madrid, 2000):
Se entiende por dieta mediterránea: "Los saludables hábitos alimentarios tradicionales de las gentes que han poblado durante miles de años la cuenca mediterránea, ..., El consenso internacional existente entre la comunidad médica y nutricional revela que la saludable dieta mediterránea tradicional contribuye a disminuir el riesgo de padecer patologías crónicas como son las enfermedades del corazón, el cáncer, la obesidad y la diabetes, que afectan a sectores importantes de las sociedades desarrolladas".
Las características esenciales de la dieta mediterránea tradicional son: "El consumo
abundante de cereales y sus derivados (pasta, pan y arroz), legumbres, frutas, frutos secos, verduras y hortalizas, con menores cantidades de pescado, aves, huevos y derivados lácteos y aún menores porciones de carnes. Estos alimentos se condimentan habitualmente con aceite de oliva y se acompañan de un consumo moderado de vino con la comida".
Actividad física
La misma Declaración de Barcelona sostiene que una actividad física regular es una
característica de la forma de vida mediterránea y un complemento importante de la saludable dieta mediterránea tradicional. Asimismo, que los niños tienen derecho a ser educados desde la primera infancia sobre los principios de la nutrición, los alimentos, las formas culinarias y sobre el impacto que sus preferencias alimentarias tienen en su propia salud y en el medio ambiente. Los gobiernos y los poderes públicos, concluye dicha Declaración: "Deben asegurar, por todos los medios a su alcance, que las características de la saludable
dieta mediterránea tradicional se incluyan en todas las recomendaciones dietéticas dirigidas a la población".
Para los especialistas en medicina natural, un consumo elevado de vegetales y frutas es esencial para un programa de prolongación de la vida, debido al alto contenido de vitaminas, minerales, carotenos, flavonoides y fibras dietéticas de esos alimentos. Para disminuir el riesgo de las enfermedades del corazón (aterosclerosis) es muy importante además de aumentar el consumo de fibras (especialmente las que forman gel o las mucilaginosas, tales como semillas de lino, salvado de avena, pectina, etc.) y de aceites vegetales prensados en frío y pescado, reducir el consumo de grasas saturadas, colesterol, azúcar, y proteínas animales.
Agradecimiento a Herbogénesis y a Mikel garcía Iturrioz.
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